El ego de Yosef

Te contaba en otro post la tarea de Yosef. Lo que no te dije es que es mi profeta favorito.
Veníamos hablando del ego.
Me gustaría comentarte un punto del que no se habla usualmente. La Torah (los 5 libros primeros de Moises) está escrita en código. Nada de lo ahí escrito está puesto por azar.
Si leemos con detenimiento la historia de Yosef, el interpretador de sueños hay un punto muy importante a considerar en nuestro trabajo con el ego.

Leete esta parte…

En la cárcel José se encontró con el copero y el panadero del Faraón, quienes fueron a parar allí acusados de robar una copa de oro perteneciente al Faraón. Ambos habían tenido sueños muy misteriosos, y José les pidió que se los contasen porque él podía descifrar qué significaban.

El copero le contó: “Soñé que tenía ante mí una vid con tres sarmientos, que estaban como echando brotes, subían y florecían y maduraban sus racimos. Tenía en mis manos la copa del faraón, y tomando los racimos, los exprimía en la copa del faraón y la puse en sus manos”. José le respondió que los tres sarmientos representaban tres días, y que al cabo de ese tiempo el copero sería declarado inocente y volvería a servir al Faraón. José le pidió además al copero que le hablase de él al faraón para que fuese liberado y pudiese volver a su patria.

Viendo el panadero que José había dado una respuesta favorable al copero, le pidió que también le interpretara su sueño y le dijo: “En mi sueño voy caminando con tres canastillas llenas de pan blanco. En el canastillo de encima había toda clase de pastas de las que hacen para el Faraón los reposteros, y las aves se las comían del canastillo que llevaba sobre mi cabeza”. José contestó que las tres canastillas simbolizaban tres días, al cabo de los cuales el Faraón decapitaría al panadero, lo colgaría de un árbol y los pájaros picotearían su cuerpo.
Todo se cumplió según lo predicho por José: al tercer día, que era el del cumpleaños del Faraón, dio éste un banquete a todos sus servidores; se acordó entonces del copero y del panadero, y decidió restablecer al primero en su puesto y condenar a muerte al segundo. Sin embargo, al verse libre, el copero se olvidó de José

Luego de esta escrito, la Torah aclara…

Al cabo de dos años, el faraón soñó que se encontraba a la orilla del Nilo, y del agua salían siete vacas gordas y hermosas que se pusieron a pacer en la orilla, pero entonces salieron del agua otras siete vacas, feas y flacas, que devoraron a las primeras. El faraón despertó, y al volver a dormirse soñó que de una caña de trigo brotaban siete espigas hermosas y llenas de grano, pero tras ellas brotaban otras siete espigas, vacías y quemadas por el viento del desierto, que devoraron a las primeras. Al día siguiente, el faraón se encontraba nervioso y atormentado por sus sueños, pero por más que preguntaba a sus adivinos y a todos los sabios de Egipto, ninguno sabía cómo interpretarlos.
El copero se acordó entonces de José y le contó al faraón lo ocurrido en la cárcel. Así pues, el faraón mandó llamar a José a su presencia.

Raro ¿no?

Yosef pidió que se lo contaran. Pidió a dos asistentes del Faraón… ¿por qué pidió justo a esos que se lo contaran? ¿Tal vez estaba especulando con salir de la carcel?
En el primer caso nos damos cuenta claramente …
José le pidió además al copero que le hablase de él al faraón para que fuese liberado y pudiese volver a su patria

Ego.

Chantaje y manipulación.

Especulación.

Depositó y proyectó su salida de la cárcel en otras dos personas.
A las que utilizó para su objetivo personal.
Dos personas…

Dos años más en la cárcel.

¿Simbólico?
¡No!
Causa y efecto.

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